ESTAMOS HECHOS PARA EL SUEÑO, NO TENEMOS ÓRGANOS ADECUADOS PARA LA VIDA (APUNTES SOBRE LA ACTUACIÓN EN EL CINE PARA JÓVENES POETAS)

Gabino Rodríguez

ESTAMOS HECHOS PARA EL SUEÑO, NO TENEMOS ÓRGANOS ADECUADOS PARA LA VIDA (APUNTES SOBRE LA ACTUACIÓN EN EL CINE PARA JÓVENES POETAS)

Gabino Rodríguez

ESTAMOS HECHOS PARA EL SUEÑO, NO TENEMOS ÓRGANOS ADECUADOS PARA LA VIDA (APUNTES SOBRE LA ACTUACIÓN EN EL CINE PARA JÓVENES POETAS)

Gabino Rodríguez

ESTAMOS HECHOS PARA EL SUEÑO, NO TENEMOS ÓRGANOS ADECUADOS PARA LA VIDA (APUNTES SOBRE LA ACTUACIÓN EN EL CINE PARA JÓVENES POETAS)

Gabino Rodríguez

Este texto es, ante todo, un homenaje a los actores. Surge de la necesidad de poner en orden ciertas ideas que he intuido, leído o escuchado a lo largo de varios años de trabajar como actor. No hay en estas páginas la intención de producir una teoría sobre la actuación, nada más lejos de mis deseos y de mis posibilidades. El fin es más modesto: organizar lo pensado y compartirlo, pensar la actuación y sus implicaciones.

En pocos ámbitos he sentido la confusión que impera en las escuelas de actuación: una mezcla insalubre de esoterismo, vanidad, sumisión y malos entendidos. A pocas carreras los alumnos llegamos con ideas tan vagas sobre lo que vamos a aprender y lo que creemos que queremos hacer.

Lo vuelvo a intentar: me hubiera gustado leer este texto cuando empecé a actuar. Entonces, estas palabras están dirigidas a Gabino Rodríguez cuando tenía 17 años, allá por el año 2000. Fue en aquel tiempo en el que decidí que me iba a dedicar a la actuación. Como era de esperarse, no sabía muy bien lo que hacía, ni tenía claro qué significaba actuar; ni siquiera sabía bien a bien qué hacía un actor, además de actuar, por supuesto. Pero había una intuición, un irresistible llamado a ser mirado, ganas irrefrenables de expresar algo que no sabía expresar en la vida, pero que, intuía, podía hacerlo frente a una cámara, es decir, frente a los ojos de alguien más. Estas ideas, me imagino, me ayudarán a afrontar con un poco más de claridad los años por venir.

Gabino Rodríguez

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